Por un lado, es ese último trago que te tomas cuando ya está casi todo dicho, pero aún queda algo por lo que brindar. Por otro, es eso que nos impulsa, que nos anima a seguir avanzando. Por eso, como hace un par de años, este cierre pedía otra Espuela.
Una nueva añada de nuestro vermú preparado, ese fanzine en formato stories que llevamos años sirviendo desde Instagram para compartir lo que nos inspira y que, en esta edición especial, se convierte también en excusa para mirar hacia dentro y hacer balance.
Porque 2025 ha sido intenso. Un año de proyectos, de decisiones, de probar cosas nuevas y de afinar otras tantas. Apps, webs, campañas, redes sociales, contenidos, procesos digitales y marcas que han ido tomando forma. Todo eso se vive con el equipo, con las personas que hacen Workoholics por dentro, y también con quienes están al otro lado, las que hay detrás de las marcas con las que trabajamos.
Clientes, colaboradoras, proveedores... en fin, gente con la que compartimos objetivos, presupuestos, timings, ideas que se caen y otras que funcionan mejor de lo esperado. Porque al final, los proyectos salen cuando hay confianza, cuando se entiende el proceso y cuando se trabaja en equipo.

La Espuela es, al fin y al cabo, un pequeño archivo del año. Un resumen imperfecto y honesto de lo que pasó por la agencia en 2025, hecho con las fotos y vídeos que han ido apareciendo en nuestro día a día y que acabaron, como casi todo, en el grupo de WhatsApp de Workoholics. De ahí salen momentos que no estaban pensados para ser contenido, pero que dicen mucho más de cómo somos, de nuestra cultura, que cualquier presentación o discurso bien ensayado.
Para 2026, pedimos seguir haciendo proyectos que ayuden a las marcas a crecer en digital, seguir aprendiendo juntas y seguir rodeándonos de personas con criterio, sensibilidad y ganas de hacer que las cosas pasen.
Si te apetece acompañarnos en este brindis final, pásate por aquí y échale un vistazo a La Espuela: Así fue nuestro 2025.
Txin-txin. 🍸