Teníamos que dejar las cosas, cambiarnos, acicalarnos un poco y llegar a una ceremonia en la que estábamos nominadas por partida doble. Cero presión. Pero al final llegamos. Y no solo llegamos, nos dio tiempo a sacarnos unas ráfagas de fotos en plena golden hour, porque mira, podrás ir con el tiempo justo, pero si la luz acompaña, se posa.

Unas horas después, salíamos de allí con dos premios Laus para dos proyectos nacidos en casa: la web de Workoholics y Work in Progress 2025. A la mañana siguiente, de vuelta a Bilbao en el aeropuerto, descubriríamos que igual los premios se quedaban en tierra, y no precísamente por overbooking.

Dos proyectos propios premiados en la Nit ADG Laus

Para quien no los tenga en el radar, los Premios Laus son uno de los reconocimientos más importantes del diseño gráfico y la comunicación visual en España. Los organiza ADG-FAD y cada año reúnen en Barcelona a agencias, estudios, diseñadoras, creativas, perfiles digitales y mucha gente que hace cosas bastante increíbles en esto que llamamos sector.

Este año llegábamos con dos candidaturas y las dos tenían algo especial. No eran proyectos para cliente, eran proyectos propios. De esos que nacen en casa, entre ganas, dudas, prioridades cambiantes, mucha iteración y sobre todo, bastante amor por lo que hacemos.

La web de Workoholics recibió un Laus de Bronce en Autoencargo o autopromoción, dentro de la categoría de diseño digital. Un proyecto en el que repensamos nuestra marca y la llevamos a nuestro principal activo digital para contar mejor quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos.

Work in Progress 2025, por su parte, recibió un Laus InBook en Autoencargo o autopromoción, dentro de la categoría de comunicación gráfica publicitaria. Un reconocimiento a la identidad de la cuarta edición de nuestro evento, nacido para dar visibilidad al talento creativo emergente.

Dos proyectos propios. Dos formas de seguir explorando cómo nos contamos. Y también dos recordatorios bastante bonitos de que cuando el briefing sale de casa, la presión se multiplica, pero el cariño también.
 

Pegatinas, calcetines y gente maja

Una de las cosas que más nos gusta de la Nit Laus es todo lo que pasa alrededor. Los premios, sí, claro. Pero también los encuentros, las caras conocidas y esa sensación de estar en un sitio donde todo el mundo entiende un poco el mismo idioma, aunque luego cada cual hable el suyo.

Nosotras hicimos networking de la manera que mejor se nos da: intercambiando bien de pegatinas. Mucho más efectivo que una tarjeta de visita y bastante más divertido. ¡Dónde va a parar!

Hubo además un momento bastante fantasía. Cuando fuimos a recoger uno de los premios, una persona de la organización nos comentó que llevaba puestos los calcetines de una edición anterior del WIP. Eso sí que no lo esperábamos. En fin, no sabemos si esto cuenta como métrica de impacto, pero debería.

También nos encontramos con speakers del WIP de este año que recogieron sus propios Laus Estudiantes. Zorionak, Jon Blanco y Joel Iglesias. Muy fuerte y muy bonito ver a gente que hace nada estaba compartiendo su trabajo en nuestra casa, recoger un premio a 613 km (efectivamente, lo hemos mirado en Google Maps). Además, apareció alguna cara de otras ediciones, así que por un momento aquello fue una pequeña extensión del WIP edición Barcelona. Muy, muy guay.

Fish and chips, Moritzes y Razzmatazz

Después de la entrega de premios vino la parte seria: comer algo, beber Moritzes y fingir que todavía nos quedaba algo de energía. Hubo su fish and chips, su burger, su burrito vegano y ese momento en el que todo sabe bastante mejor porque ya ha pasado la tensión y tienes dos Laus cerca.

Luego seguimos celebrando en Razzmatazz, bailando como procede cuando intentas mantener la compostura durante un rato largo y después necesita compensar con bien de pista.

Y todo esto en menos de 24 horas en Barcelona. Una escapada exprés, intensa. De las que ahora estás recogiendo unos bocadillos de bonito con divisa en el Joserra, y de repente apareces en fotos movidas con una mezcla bonita de cansancio y subidón.

Objetos contundentes y vuelta a Bilbao

A la mañana siguiente tocaba volver a Bilbao. Un vuelo que prometía ser rápido y limpio, hasta que llegó el pequeño episodio del control de seguridad. Y es que resulta que el Laus podía considerarse objeto contundente. Por un momento pensamos que igual se quedaba en Barcelona o que tendríamos que facturarlo como si fuera material sensible. Y oye, un poco contundente sí es. Por peso, por forma y por todo lo que significa.

Pero al final pasó. Y nosotras también. Volvimos con dos Laus, unas cuantas pegatinas menos, totebags nuevas para la colección, resaca física y emocional, y esa sensación de orgullo y satisfacción que te produce que reconozcan tu trabajo en el sector.

Gracias a ADG-FAD y al jurado por el reconocimiento. Zorionak a todas las agencias, estudios y proyectos premiados, especialmente a nuestras amigas vascas.

Esperamos volver pronto, pero eso sí, con una maleta facturada. Solo por si acaso.

¡Hasta la próxima!